El Ejercicio Ayuda a Proteger a su Sistema Inmunológico Contra Futuros Canceres

Ejercicio Cancer

Historia en Breve -

  • En un estudio de tres meses de duración, se descubrió que el ejercicio transformaba a las células inmunológicas en una forma más poderosa para combatir las enfermedades, en los sobrevivientes de cáncer que acababan de completar la quimioterapia
  • Cada vez más, los investigadores y las organizaciones contra el cáncer recomiendan convertir al ejercicio regular en una prioridad, para reducir el riesgo de cáncer y ayudar a mejorar sus resultados
  • El ejercicio también reduce el riesgo de cáncer al disminuir los elevados niveles de insulina. Esto crea un ambiente de bajos niveles de azúcar que desalienta el crecimiento y la propagación de las células cancerígenas. Además, la investigación ha encontrado pruebas que sugieren que el ejercicio podría ayudar a desencadenar la apoptosis (muerte celular programada) en las células cancerígenas
  • Se incluyen consejos de ejercicio para pacientes con cáncer y otras directrices importantes para la prevención del cáncer

Por el Dr. Mercola

Si es como la mayoría de las personas, cuando piensa en disminuir el riesgo del cáncer, probablemente, el ejercicio no sea una de las medidas más importantes de su lista.

Sin embargo, hay pruebas convincentes de que el ejercicio no solo podría ayudar a reducir su riesgo de cáncer, sino también podría ayudar a los pacientes con cáncer a aliviarse rápidamente, y a prevenir la recurrencia de esta enfermedad.

Además, la investigación ha demostrado que podría ayudar a minimizar los efectos secundarios del tratamiento convencional contra el cáncer.

Un estudio preliminar presentado en la VI reunión de Biología Integrativa del Ejercicio, a mediados de octubre1 ayudó a aclarar la razón por la que el ejercicio es tan eficaz en disminuir el riesgo de los tipos de cáncer secundarios en los supervivientes; o por qué, en primer lugar, podría disminuir su riesgo de contraer cáncer.

El Ejercicio Mejora el "Control Sobre el Cáncer" en su Sistema Inmunológico

En el estudio de tres meses de duración, participaron 16 sobrevivientes de cáncer que acababan de completar su tratamiento de quimioterapia. El programa de acondicionamiento físico, que fue adaptado a cada persona, incluyó:

  • Entrenamiento de fuerza
  • Entrenamiento de resistencia
  • Ejercicio cardiovascular
  • Ejercicios para flexibilidad, equilibrio y postura

Los investigadores examinaron las células inmunológicas en la sangre de los participantes, antes y después de completar el programa de 12 semanas, y el análisis demostró que gran parte de las células T se habían transformado en una forma más efectiva para combatir la enfermedad, llamada Células T "naive". Según informó Medical News Today:2

"Explicó [el investigador principal] Bilek, 'Lo que sugerimos es que con el ejercicio, es posible que se eliminen las células T que no son útiles, y eso proporcione espacio para que las células T que pueden ser útiles’.

Esta investigación es importante porque no solo hace hincapié en las ventajas del ejercicio para los pacientes y sobrevivientes del cáncer, sino que también demuestra cómo podría beneficiar a las personas sanas.

Sin embargo, si el sistema inmunológico tiene un mayor poder o "control sobre el cáncer", para detener los tipos de cáncer que son emergentes, particularmente, sería beneficioso para las personas que son sobrevivientes o combaten el cáncer.

Bilek concluyó: ‘El ejercicio proporciona una letanía de beneficios positivos. Si de hecho, el ejercicio fortalece el sistema inmunológico y mejora potencialmente el control sobre el cáncer, es un dato más que debemos informar a los pacientes, que es una razón por la que deben programar actividades regulares a lo largo de su día y convertirlo en una medida prioritaria en sus vidas’".

La Percepción del Ejercicio Como Medicina

Además de transformar a sus células inmunológicas en una forma más potente para combatir las enfermedades y mejorar la circulación de esas células inmunológicas en su sangre, otra forma importante en la que el ejercicio disminuye el riesgo de cáncer es al reducir los niveles elevados de insulina.

Esto crea un entorno con bajos niveles de azúcar que desalienta el crecimiento y la propagación de las células cancerígenas. También, se ha sugerido que la apoptosis (muerte celular programada) es desencadenada por el ejercicio, lo que produce que las células cancerígenas sean destruidas.

No obstante, el truco yace en comprender cómo utilizar el ejercicio como una herramienta precisa. Me gusta sugerir que debe percibirse como una "medicina" que debe ser cuidadosamente prescrita para obtener su máximo beneficio.

Esto asegura que haga lo suficiente como para obtener ese beneficio, y que no haga demasiado como para causar lesiones, y que realice una adecuada variedad de ejercicios para equilibrar toda su estructura física y mantener la fuerza, flexibilidad y los niveles de aptitud aeróbica y anaeróbica.

Idealmente, los médicos prescribirían ejercicios en "dosis" e intervalos específicos. Para hacer esto correctamente, los oncólogos serían prudentes al colaborar con entrenadores personales, y prescribir sesiones de entrenamiento para sus pacientes.

Si padece cáncer, yo le recomendaría encarecidamente analizar el ejercicio con su oncólogo, y/o trabajar con un entrenador profesional de fitness que pueda ayudarle a diseñar un régimen seguro y eficaz.

Por desgracia, muchas directrices de salud pública aún se centran solo en aspectos aerobios del ejercicio, y es posible que este único enfoque produzca desequilibrios que realmente podrían evitar una salud óptima.

Es importante incluir una gran variedad de técnicas en su rutina de ejercicios, como entrenamiento de fuerza, aeróbicos, actividades para desarrollar la zona core y estiramientos.

No obstante, lo más importante de todo, es asegurarse de incluir ejercicios tipo ráfaga, de alta intensidad, una o dos veces por semana, en los cuales incremente el ritmo cardíaco hasta su límite anaeróbico, de 20 a 30 segundos, y luego se recupere durante 90 segundos. Estos ejercicios podrían aumentar la producción natural de su cuerpo de la hormona del crecimiento humano.

Evidencia Convincente Sustenta al Ejercicio como un Profiláctico Anticancerígeno

En los años ‘80s, la idea de que el ejercicio podría ayudar a prevenir el cáncer comenzó a ser un foco de atención.

Según un estudio publicado hace 12 años en la revista British Medical Journal,3 que exploró la relación entre el ejercicio y el cáncer, el ejercicio afecta a varias funciones biológicas que podrían influir directamente en su riesgo de cáncer. Estos efectos incluyen cambios en:

Capacidad cardiovascular

Balance energético

Capacidad pulmonar

Función inmunológica

Motilidad intestinal

Defensa antioxidante

Niveles hormonales

Reparación del ADN

En 2003, un artículo en la revista Medicine & Science in Sports & Exercise4 informó que "se han publicado más de cien estudios epidemiológicos sobre el rol de la actividad física y la prevención del cáncer". Los autores señalaron que:

"Los datos son claros, al mostrar que los hombres y mujeres que se encuentran físicamente activos tienen un riesgo aproximado de 30 a 40 % menor de desarrollar cáncer de colon, en comparación con las personas inactivas...

Con respecto al cáncer de mama, existen pruebas razonablemente evidentes de que las mujeres que se encuentran físicamente activas tienen un riesgo aproximado de 20 a 30 % menor, en comparación con las mujeres que se encuentran inactivas.

También, aparentemente, se necesita realizar 30 a 60 min·d-1 de una actividad física de intensidad moderada a vigorosa, para disminuir el riesgo de cáncer de mama, y es probable que exista una relación dosis-respuesta".

Los Grupos de Cáncer Recomiendan Convertir al Ejercicio en Parte del Estándar de Cuidados Contra el Cáncer

En los últimos años, una serie de grupos contra el cáncer ha comenzado a considerar al ejercicio como un tema serio. Por ejemplo, un reciente informe publicado por la organización británica Macmillan Cancer Support5 argumenta que, realmente, el ejercicio debe ser parte del estándar de cuidados contra el cáncer.

Recomienda que, se le debe informar a todos los pacientes que reciben tratamiento para el cáncer que deben realizar ejercicio de moderado a intenso, dos horas y media por semana, lo cual establece que la recomendación de reposar y descansar después de recibir un tratamiento es una recomendación anticuada.

La organización proporciona una gran cantidad de información útil sobre los beneficios del ejercicio para los pacientes con cáncer en su sitio web, y también tiene una serie de videos sobre el tema, disponibles en su canal de YouTube.6

De acuerdo con Ciaran Devane, Presidente ejecutivo de Macmillan Cancer Support:7

"Los pacientes con cáncer se sorprenderían si supieran que tan beneficiosa podría ser la actividad física para su recuperación y salud a largo plazo, en algunos casos reduciría sus posibilidades de tener que pasar nuevamente por la agotadora prueba de tratamiento..."

Además, el hecho de disminuir el riesgo de recurrencia es bastante impresionante. Las previas investigaciones han demostrado que los pacientes con cáncer de mama y colon que hacen ejercicio regularmente tienen la mitad de la tasa de recurrencia que las personas que no hacen ejercicio.8

De igual manera, Macmillan Cancer Support señala que hacer ejercicio podría ayudar a mitigar algunos de los típicos efectos secundarios del tratamiento convencional contra el cáncer, incluyendo:

Disminuye la fatiga y aumenta los niveles de energía

Controla el estrés, ansiedad, bajo estado de ánimo o la depresión

Mejora la salud del hueso

Mejora la salud cardiaca (algunos medicamentos de quimioterapia y radioterapia podrían causar problemas cardíacos más adelante en la vida)

Desarrolla fuerza muscular, alivia el dolor y mejora el rango de movimiento

Mantiene un peso saludable

Ayuda a dormir mejor

Mejora su apetito

Previene el estreñimiento

Recomendaciones de Ejercicio Para los Pacientes con Cáncer

Recomiendo encarecidamente que lea mi programa Peak Fitness, que incluye hacer ejercicios de alta intensidad que podrían disminuir el tiempo del ejercicio, mientras que al mismo tiempo mejora los beneficios.

Ahora, si padece cáncer o cualquier otra enfermedad crónica, sin duda tendrá que adaptar su rutina de ejercicios a sus circunstancias personales, al considerar su nivel de condición física y salud actual.

A menudo, será capaz de ser parte de un programa de ejercicio regular--uno que involucra hacer una variedad de ejercicios—tal como el entrenamiento de fuerza, desarrollo de la zona core, estiramientos, ejercicios aeróbicos y anaeróbicos--con muy pocos cambios necesarios.

Sin embargo, algunas veces podría notar que necesita hacer ejercicio a una menor intensidad, o por períodos más cortos.

Siempre debe escuchar a su cuerpo y si siente que necesita descansar, debe tomarse un tiempo para hacerlo.

Solo recuerde que hacer ejercicio por tan solo unos minutos al día es mejor que no hacer ejercicio en lo absoluto, y es probable que encuentre que su resistencia aumenta y que es capaz de completar entrenamientos más difíciles con cada día que pasa.

En el caso de que tenga un sistema inmunológico muy debilitado, es posible que tenga que hacer ejercicio en casa, en vez de acudir a un gimnasio público.

Pero recuerde que, finalmente, el ejercicio le ayudará a fortalecer su sistema inmunológico, por lo que es muy importante continuar con su programa, incluso si padece una enfermedad crónica o cáncer.

Dicho lo anterior, si su cuerpo no le permite hacer ejercicio, ya sea debido al dolor o agravamiento de un padecimiento subyacente, entonces no tiene otra mejor opción más que respetar las señales de su cuerpo y hacer menos ejercicio.

A pesar de que su cuerpo necesita desesperadamente el ejercicio para mejorar, solo lo empeorará si vulnera sus limitaciones actuales.

El Consumo de Proteínas También es Crucial Para el Cáncer

Recientemente, entrevisté al Dr. Ron Rosedale durante casi quince horas, y espero poder empezar a publicar esos artículos muy pronto. Él es uno de los primeros médicos en los Estados Unidos que comenzó a medir clínicamente los niveles de leptina, y en este tema, se encuentra a la vanguardia.

En nuestra entrevista, me ayudó a entender la enorme importancia que el consumo excesivo de proteína podría ejercer en el crecimiento del cáncer.

La vía de mTOR es un breve objetivo de la rapamicina en mamíferos. Esta vía es antigua, pero apenas recientemente apreciada y solo se ha conocido información de la misma desde hace menos de 20 años.

Es muy probable que a su médico nunca le hayan enseñado nada acerca de este tema en la facultad de medicina y que ni siquiera sepa nada al respecto. Realmente, muchos novedosos medicamentos anticancerígenos se han enfocado en utilizar esta vía.

A los animales también se les han proporcionado medicamentos que utilizan esta vía, para extender radicalmente su esperanza de vida. Pero no tiene que utilizar medicamentos para activar esta vía.

Podría utilizar el método de biohacking en su cuerpo, y simplemente limitar su consumo de proteínas y reemplazar esta menor cantidad de proteínas por grasas saludables, ya que esto proporcionará beneficios prácticamente idénticos a estos peligrosos y costosos medicamentos.

Consumir una excesiva cantidad de proteínas podría ser un mecanismo adicional sinérgicamente poderoso. El Dr. Rosedale cree que cuando se consume un nivel de proteínas superior a un gramo de proteína por kilogramo de masa corporal magra, es posible que active la vía mTOR, lo que podría aumentar radicalmente el riesgo de cáncer.

Es muy fácil consumir una cantidad excesiva de proteína, y mi hipótesis es que la mayoría de las personas que leen esto lo hacen. Estoy consciente de que yo lo hacía, y como resultado de esta nueva perspectiva, he disminuido mi consumo de proteína a cerca de la mitad.

Para determinar su masa corporal magra debe averiguar su porcentaje de grasa corporal y restarle 100. Así que si tiene un 20 % de grasa corporal, podría tener un 80 % de masa corporal magra. Solo multiplíquelo por su peso actual, para obtener su masa corporal magra.

En el caso de la mayoría de las personas esto significa restringir el consumo de proteínas de 35 a 75 gramos. No obstante, las mujeres embarazadas y los que hacen mucha cantidad de ejercicio necesitan alrededor de una cantidad 25 % mayor de proteínas.

Por supuesto, cuando disminuye el consumo de proteínas necesita reemplazarlo por otras calorías, por lo que la clave es reemplazar las calorías perdidas por grasas de alta calidad, tales como aguacate, mantequilla, aceite de coco, aceitunas, aceite de oliva, frutos secos y huevos.

También, es muy útil evitar comer tres horas antes de dormir, ya que esto le permite tener relativamente bajos niveles de azúcar en la sangre mientras duerme. Este es otro excelente truco para que su cuerpo haga una transición a quemar grasas.

Casi todas las personas aplican principalmente un modo de quema de carbohidratos, debido a la cantidad de contenido de carbohidratos que consumen. La maravilla de pasar al modo de quema grasas es que, prácticamente, eso elimina el apetito.

El ayuno intermitente es una medida auxiliar para lograrlo, pero también es muy importante reducir radicalmente los carbohidratos que no son de origen vegetal.

En particular, el aceite de coco es útil para hacer una transición al modo de quema de grasas, ya que más que ninguna, las grasas de cadena corta y media son las que se descomponen más rápidamente y pueden utilizarse como una fuente de energía importante para contrarrestar una menor cantidad de energía y otros problemas físicos con los que muchas personas se topan durante las semanas que normalmente necesitan para hacer la transición al modo de quema de grasas.

La Prevención del Cáncer Comienza Con Sus Elecciones de Estilo de Vida

Si bien, hacer ejercicio es una importante faceta en la prevención y el tratamiento contra el cáncer, ciertamente no es el único. Creo que la gran mayoría de todos los tipos de cáncer podrían ser prevenidos a través de aplicar estrictamente las siguientes recomendaciones de estilo de vida saludable:

Evite el azúcar, en especial la fructosa. Todas las formas de azúcar son perjudiciales para la salud en general y promueven el cáncer. Sin embargo, evidentemente, la fructosa es una de las más dañinas y debe evitarse tanto como sea posible.

Optimice sus niveles de vitamina D. Virtualmente, la vitamina D influye en todas las células corporales, y es uno de los más poderosos agentes anticancerígenos de la naturaleza. En realidad, la vitamina D es capaz de entrar en las células cancerígenas y desencadenar la apoptosis (muerte celular).

Si tiene cáncer, su nivel de vitamina D debe situarse entre 70 y 100 ng/ml. La vitamina D funciona sinérgicamente en cada tratamiento anticancerígeno que conozco, sin efectos adversos. Le sugiero que intente acceder a mi conferencia gratuita, de una hora de duración, que trata sobre la vitamina D, para que obtenga más información al respecto.

Limite sus niveles de proteína. Las nuevas investigaciones han destacado la importancia de la vía mTOR. Cuando se encuentra activa, acelera el desarrollo del cáncer.

La mejor forma de desactivar esta vía es al limitar las proteínas a un gramo de proteína por kilogramo de peso corporal magro, o aproximadamente un poco menos de medio gramo de proteína por cada libra de peso corporal magro. Para la mayoría de las personas esto oscila entre los 40 y 70 gramos de proteína al día, que es aproximadamente de 2/3 a la mitad de lo que se consume actualmente.

Evite los productos de soya sin fermentar. La soya sin fermentar es alta en estrógenos de origen vegetal, o fitoestrógenos, también conocidos como isoflavonas. Al parecer, en algunos estudios, la soya funciona en conjunto con el estrógeno humano para aumentar la proliferación de células de mama, lo que aumenta las posibilidades de mutaciones y células cancerígenas.

Mejore sus receptores de sensibilidad a la insulina y leptina. La mejor manera de hacer esto es al evitar el azúcar y los granos, y limitar los carbohidratos a más que nada fibra vegetal. También, debe asegurarse de hacer ejercicio, especialmente en relación al entrenamiento de Peak Fitness.

Mantenga un peso corporal saludable. Esto ocurrirá naturalmente cuando comience a comer de acuerdo a su tipo nutricional y haga ejercicio. Es importante perder el exceso de grasa corporal, porque la grasa produce estrógeno.

Beba de un vaso a un cuarto de jugo vegetal verde orgánico todos los días. Por favor, vea mis instrucciones para hacer jugo de vegetales, para obtener información más detallada.

Consuma una gran cantidad de grasas omega-3 de alta calidad de origen animal, tal como el aceite de kril. La deficiencia de ácidos grasos omega-3 es un típico factor subyacente para el cáncer.

Curcumina. Este es el ingrediente activo presente en la cúrcuma, y en altas concentraciones podría ser muy útil complemento para el tratamiento anticancerígeno.

Por ejemplo, ha demostrado ser un importante potencial terapéutico en la prevención de la metástasis del cáncer de mama.9 Es importante saber que, por lo general, la curcumina no se absorbe muy bien, por lo que, aquí he proporcionado varios consejos de absorción.

Evite consumir alcohol, o por lo menos limite el consumo de bebidas alcohólicas a una por día.

Evite los campos electromagnéticos tanto como le sea posible. Incluso, utilizar cobijas eléctricas podría aumentar su riesgo de cáncer.

Evite la terapia de reemplazo de hormonas sintéticas, especialmente si tiene factores de riesgo para cáncer de mama. El cáncer de mama es un tipo de cáncer relacionado con los estrógenos, y según un estudio publicado en la Revista del Instituto Nacional del Cáncer, las tasas de cáncer de mama de las mujeres se redujeron en combinación con un menor uso de la terapia de reemplazo hormonal. (Existen riesgos similares para las mujeres jóvenes que usan anticonceptivos orales).

Las píldoras anticonceptivas--que también están compuestas por hormonas sintéticas--se han relacionado con los tipos de cáncer cervical y de mama.

Si experimenta una excesiva cantidad de síntomas menopáusicos, es posible que, en vez de eso, deba considerar la terapia de reemplazo de hormonas bioidenticas, que utiliza hormonas que son molecularmente idénticas a las que produce su cuerpo y no causa estragos en su sistema. Esta es una alternativa mucho más segura.

Evite los BPAs, ftalatos y otros xenoestrógenos. Estos son compuestos similares a los estrógenos, que se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer de mama.

Asegúrese de no ser deficiente en yodo, ya que no existe evidencia convincente que relacione la deficiencia de yodo con ciertas formas de cáncer.

El Dr. David Brownstein,10 autor del libro Iodine: Why You Need It, Why You Can't Live Without It (Yodo: Para Qué lo Necesita, ¿Por Qué No Puede Vivir Sin Él?), es un defensor del yodo para tratar el cáncer de mama. En realidad, este elemento tiene poderosas propiedades anticancerígenas y ha demostrado causar la muerte celular en las células de cáncer de mama y de la tiroides.

Para obtener más información, le recomiendo leer el libro del Dr. Brownstein. He investigado sobre el yodo desde hace algún tiempo, desde que entrevisté al Dr. Brownstein, ya que creo que la mayor parte de lo que dice es acertado. Sin embargo, no estoy en lo absoluto convencido de que sus recomendaciones de dosificación sean correctas, considero que son demasiado elevadas.

Evite que la carne se carbonice. La carne al carbón o la parrilla está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de mama. La acrilamida—un agente cancerígeno creado cuando los alimentos con almidón son cocinados al horno, asados o fritos, también ha demostrado aumentar el riesgo de cáncer.

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