El ejercicio intenso puede beneficiar la enfermedad de Parkinson

Historia en Breve -

  • Cerca de 1 millón de personas en los Estados Unidos padece enfermedad de Parkinson; una nueva investigación demuestra que el ejercicio intenso podría ayudar a aliviar los síntomas y es mejor que los medicamentos, los cuales pierden su efectividad con el tiempo
  • El ejercicio de alta intensidad podría disminuir la progresión de la enfermedad de Parkinson, probablemente, debido a una mejor vascularización cerebral y suministro de sangre neuronal, y también podría tener un impacto positivo en otras enfermedades
  • Las investigaciones independientes concluyeron que las personas que realizan seis horas de ejercicio moderado por semana reducen en un 43 % su riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson

Por el Dr. Mercola

En relación a los nuevos casos diagnosticados de enfermedad de Parkinson, una nueva investigación ha proporcionado un importante avance que, según los científicos, podría ralentizar drásticamente su progresión. Podría parecer sorprendente para algunos, pero el estudio indica que hacer ejercicio intenso en una caminadora es recomendable y seguro.

La palabra operativa "intensa" es la clave, porque el ejercicio de menor intensidad no tiene mucho impacto, de acuerdo con el ensayo clínico aleatorizado publicado en JAMA Neurology.1 De acuerdo con The New York Times (NYT):

"Como la mayoría de nosotros ya sabe, la enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico progresivo que involucra problemas con el control motor. Los síntomas como la debilidad, rigidez, pérdida de equilibrio y caídas podrían hacer que el ejercicio sea difícil y posiblemente peligroso".2

Curiosamente, el párrafo continúa al declarar que la enfermedad de Parkinson "actualmente es incurable", y la única arma con la que cuenta la mayoría de los médicos es aliviando los síntomas temporalmente con medicamentos.

El problema con los medicamentos prescritos que son suministrados a las personas con Parkinson es que se vuelven gradualmente ineficaces. Es por eso que los investigadores comenzaron a buscar opciones alternativas de tratamiento.

Los síntomas, que empeoran con el tiempo, fueron descritos por algunos como debilitantes, incluyendo temblores incesantes, postura encorvada y caminar arrastrando los pies; los síntomas posteriores podrían incluir trastornos en el habla, cambios de personalidad, depresión y demencia. La Fundación Para el Parkinson3 enlista algunas estadísticas aleccionadoras relacionadas con este padecimiento:

  • Alrededor de 1 millón de personas en los Estados Unidos padece la enfermedad de Parkinson—una cantidad superior a la combinación de todas las personas que padecen esclerosis múltiple, distrofia muscular y enfermedad de Lou Gehrig.
  • Más de 10 millones de personas alrededor del mundo padecen la enfermedad.
  • Cerca de 60 000 habitantes en los Estados Unidos son diagnosticados cada año, alrededor del 4 % antes de los 50 años de edad.
  • Los hombres son diagnosticados con enfermedad de Parkinson alrededor de 1.5 veces más frecuentemente que las mujeres.
  • Los costos relacionados con la enfermedad se estiman en $ 25 mil millones de dólares por año.

Los científicos deducen que si las personas en las etapas más tempranas pudieran frenar la forma en que la enfermedad avanza normalmente --así como retrasar el protocolo del medicamento--con los ejercicios intensos que recomienda el estudio, los efectos más severos podrían modificar el "arco" de progresión de la enfermedad.

El ejercicio como una opción de tratamiento para enfermedad de Parkinson de aparición temprana

Los investigadores de varias universidades y centros médicos en Pensilvania, Colorado y Chicago participaron en la investigación.

Este estudio fue dirigido por Margaret Schenkman, del programa de terapia física de la Universidad de Colorado en Aurora, junto con Charity G. Moore de la Facultad de Salud y Ciencias de la Rehabilitación de la Universidad de Pittsburgh, y Wendy M. Kohrt, de Educación e Investigación Geriátrica en el Centro Clínico del Este de Asuntos de Veteranos de la Universidad de Colorado.

Las preguntas clave que el equipo abordó comenzaron con, si hacer ejercicio en la caminadora, ya sea de intensidad alta o moderada, sería seguro para los pacientes que habían recibido un diagnóstico de Parkinson en los cinco años previos (es decir pacientes “de novo” que aún no habían sido tratados con medicamentos).

Asimismo, si los pacientes podían o no realizar realmente los ejercicios con la "constancia hipotética" necesaria, tres veces por semana, y si los cambios en los síntomas del movimiento motor justificarían realizar un estudio posterior.

En el caso de los 128 participantes que participaron en el estudio, quienes tenían entre 40 y 80 años de edad, la intensidad de ejercicio del 80 al 85 %, así como la intensidad del 60 al 65 %, fueron consideradas seguras y factibles.

Los ejercicios de alta intensidad en caminadora se consideraron "sustanciales"--con beneficios suficientes como para justificar más pruebas--por lo que se estableció un ensayo de eficacia para los ejercicios de alta intensidad, pero no de intensidad moderada, explicaron los autores del estudio.

Sin embargo, como señaló el NYT, hubo inconsistencias en los estudios sobre cómo los ejercicios, tales como el ciclismo (especialmente el ciclismo en tándem), boxeo, baile y otros, beneficiaban a los pacientes con Parkinson, y también hubo precedentes:

"Los estudios con animales ya habían demostrado que el ejercicio reducía los síntomas y disminuía el deterioro físico en una versión de la enfermedad de Parkinson en roedores. Pero los roedores no son personas...

Además, muchos de estos estudios previos habían utilizado muchos tipos y cantidades diferentes de ejercicio, y ninguno había comparado sistemáticamente las diferentes variedades de ejercicio físico".4

'Trate el ejercicio como si fuera un medicamento'

En los ensayos con medicamentos, la seguridad, efectividad y otros factores son monitoreados y medidos, mientras que al mismo tiempo aseguran que los resultados no puedan ser sesgados o manipulados, y así es como los investigadores trataron las diferentes intensidades de los ejercicios en caminadora, como si fueran "dosis" diferentes en un ensayo clínico formal de Fase 2.

Por lo general, los ensayos de fase 1 para la investigación de medicamentos establecen qué tan seguros son los medicamentos a través de experimentos a pequeña escala.

Los grupos más grandes de personas se utilizan en los estudios de Fase 2, al analizar la seguridad de lo evaluado, y si vale la pena continuar con protocolos experimentales (sustanciales).

En un ensayo de Fase 2, el estudio involucró tanto a hombres como a mujeres que no tomaban medicamentos para la enfermedad, y ninguno de ellos hacía ejercicio de forma regular. A través de una escala numérica estándar, los científicos evaluaron a los participantes en tres áreas principales:

  • Capacidad aeróbica
  • Frecuencia cardíaca máxima
  • Gravedad de la enfermedad

Enseguida, todo el grupo fue dividido aleatoriamente en tres categorías de actividad que eran, ejercicio de alta intensidad, ejercicio de intensidad moderada o de control, cada uno tuvo una duración de un mes y todas las lesiones fueron informadas, después de lo cual se solicitó a los voluntarios que continuaran las actividades que se les asignaron por sí solos, pero con medidores cardíacos:

  • A un grupo se le pidió que continuara viviendo como lo había hecho, sin cambios (aunque los miembros fueron anotados en una lista de espera para un entrenamiento posterior).
  • El siguiente grupo comenzó con protocolos de ejercicio de caminata ligera en una caminadora, durante 30 minutos, cuatro veces por semana. Mientras tanto, los científicos manipularon la velocidad e inclinación de las máquinas para mantener entre 60 y 65 % la frecuencia cardíaca individual, con base en lo que ya consideraban como sus niveles máximos.
  • Al último tercio de los participantes se les asignó la misma cantidad de tiempo para realizar los ejercicios, pero a una velocidad y pendiente más extenuantes, de modo que sus frecuencias cardíacas se mantendrían entre el 80 y 85 % de sus niveles máximos.

Resultados del estudio de los ejercicios en caminadora

Después de un total de seis meses, que siguieron al inicio de los programas de ejercicios para los participantes del estudio (incluyendo el inicio retrasado de los ejercicios), se verificó el estado de la enfermedad de cada uno y se comparó con sus estadísticas anteriores. El NYT informó que:

"No fue una sorpresa que, los hombres y mujeres que habían regresado a sus hábitos anteriores mostraran un mayor deterioro. Sus puntajes en la escala de la enfermedad habían disminuido en promedio, más de tres puntos.

Del mismo modo, los participantes en el grupo que hizo ejercicio moderado demostraron una disminución de alrededor de dos puntos, lo que significa que, según los estándares del estudio, el ejercicio había sido "inútil" como tratamiento para la enfermedad de Parkinson.

Pero el grupo que había realizado ejercicio intenso no demostró casi ninguna disminución en los puntajes de su enfermedad, lo que significa que su ejercicio no había sido "inútil". Sino que, había ayudado".5

Junto con estos mejores puntajes para la enfermedad, los participantes estuvieron de acuerdo en que los regímenes de ejercicio habían sido tolerables, y de hecho, casi todos ellos, en el grupo de 128, completaron seis meses de ejercicios sin presentar lesiones, y solamente se presentaron algunas quejas de dolores musculares.

En vez de ser una prueba para saber por qué el ejercicio intenso había ralentizado la progresión de la enfermedad de Parkinson recién diagnosticada a diferencia de los ejercicios moderados, se diseñó como un estudio de alta intensidad que funcionaba mejor y proporcionaba un resultado más beneficioso--disminuía la progresión de la enfermedad, probablemente debido a una mejor vascularización cerebral y suministro de sangre neuronal.

Según Daniel Corcos, profesor de ciencias del movimiento humano en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, en Chicago, y uno de los líderes del estudio, los científicos creen que tener un mejor flujo sanguíneo cerebral no solo podría ayudar a mejorar la salud general del cerebro, sino también a ralentizar el deterioro. Sin embargo, esa hipótesis necesita más pruebas.

Además, Corcos considera que el siguiente paso es hacer un estudio de Fase 3 sobre los beneficios de los ejercicios intensos en caminadora, para personas con nuevos casos de Parkinson, especialmente desde que los resultados de la Fase 2 lo justificaban.

Él y su grupo de investigación se han preparado para hacer tal estudio. Le recomienda a las personas con casos relativamente nuevos, que consulten con un entrenador de atletismo sobre cómo incluir entrenamientos intensos en caminadora, ya que no es probable que causen daño y de hecho podrían ser útiles.6

Causas, más estudios y terapias

En 2012, un estudio de la Universidad de Maryland7,8 que analizó tres tipos de ejercicio para pacientes con la enfermedad de Parkinson que eran, el ejercicio de baja intensidad en caminadora, ejercicio de alta intensidad en caminadora y ejercicios de estiramiento y resistencia, informó una mejor velocidad al caminar en el ejercicio de baja intensidad.

Tanto los ejercicios de alta como de baja intensidad mejoraron la capacidad cardiovascular, y, como esperaban los científicos, los pacientes con Parkinson que practicaban ejercicios de estiramiento y resistencia aumentaron su fuerza muscular.

Un estudio sueco de 12 años de duración,9,10 en el que participaron alrededor de 43 400 personas, concluyó que las personas que realizaban seis horas de ejercicio moderado por semana, reducían en un 43 % su riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson. Esos son dos ejemplos más de la forma en que el ejercicio podría aliviar los síntomas del Parkinson y ayudar a prevenir la enfermedad por completo.

Pero, ¿qué causa la enfermedad de Parkinson? Si bien, se le conoce como una enfermedad idiopática, lo que significa que no hay una sola causa que los científicos puedan utilizar como referencia, existe evidencia de que los pesticidas, incluso en niveles bajos, podrían ser factores causantes de esta enfermedad.

Otras toxinas, incluyendo el mercurio en los empastes de amalgama (una neurotoxina conocida), podrían tener más impacto en esta enfermedad (y otras), de lo que muchas personas imaginan. Es por eso que es tan importante consumir alimentos orgánicos, tanto como sea posible; no hacerlo aumenta la exposición a los pesticidas.

Además, los estudios sugieren que el microbioma intestinal, además de estar estrechamente interrelacionado con su salud general, también podría influir en la vulnerabilidad a la enfermedad de Parkinson.

Un estudio en Neurology11 afirma que la enfermedad de Parkinson podría comenzar en el intestino y transportarse al cerebro a través del nervio vago, el nervio más largo del cuerpo, que va desde el cuello hasta el abdomen y distribuye las fibras sensoriales y motoras, e influye en la frecuencia cardiaca y la digestión.

Una cirugía conocida como vagotomía consiste en la resección del nervio vago para disminuir la cantidad de secreción de ácido, que padecen frecuentemente las personas con úlceras.

En Suecia, los investigadores compararon a las personas que se habían sometido a la cirugía con las que no lo habían hecho. Las personas que habían tenido una vagotomía troncal, en la que se extrae el tronco del nervio, al contrario de una vagotomía selectiva, presentaron un riesgo 40 % menor de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

¿Es posible que el ayuno beneficie a la enfermedad de Parkinson?

Podría parecer extraño que realizar un ayuno esté relacionado con ayudar a aliviar los síntomas de la enfermedad de Parkinson, pero este tiene una conexión con la función del sistema inmunológico.

Como señaló Valter Longo, Director del Instituto de Longevidad USC y coautor de un estudio que exploró los efectos beneficiosos del ayuno en el envejecimiento y la salud del sistema inmunológico; hacer un ayuno prolongado, disminuye el recuento de glóbulos blancos, y cuando vuelve a alimentarse, la cantidad de glóbulos blancos aumenta nuevamente, los cuales son la principal fuerza para combatir enfermedades.

Longo explica que cuando ayuna, se activa un "interruptor regenerativo", que promueve la regeneración basada en células madre del sistema hematopoyético que está involucrado en la producción de sangre.

El ayuno activa la muerte de células inmunológicas antiguas y dañadas, y las reemplaza por otras nuevas. Señaló, "no hubiéramos podido predecir que el ayuno prolongado tendría un efecto tan notable en promover la regeneración del sistema hematopoyético basado en las células madre". Medical Daily explica:

"El ayuno obliga al cuerpo a almacenar azúcares, grasas y cetonas, y a descomponer una cantidad significativa de glóbulos blancos. Las cetonas se producen cuando el cuerpo convierte la grasa en energía o combustible, y es un factor importante en la reducción de peso.

El ayuno intermitente permite que el cuerpo utilice la grasa como su principal fuente de energía, razón por la cual muchos atletas la utilizan para lograr tener porcentajes más bajos de grasa corporal en las competencias.

Puede ayudar a acelerar el metabolismo y mejorar sus evacuaciones, al darle un descanso al sistema digestivo. Los períodos sin alimentos incrementan el metabolismo para quemar calorías de manera más eficaz—en una forma que le recuerda al cuerpo cómo realizar una digestión saludable".12

Estrategias para la prevención de la enfermedad de Parkinson

Los estudios que demuestran que el ejercicio intenso podría ser una manera de evitar o minimizar algunos de los aspectos más debilitantes de la enfermedad de Parkinson indican, una vez más, que no deben subestimarse los efectos beneficiosos del ejercicio. Existe una mayor cantidad de estudios que enlistan otros problemas de salud, los cuales son solucionados y prevenidos por el ejercicio.

Sin importar si se alimenta o no adecuadamente, el ejercicio es crucial, e idealmente debería combinar el entrenamiento de fuerza con ejercicios de fortalecimiento de la zona core, estiramientos y entrenamiento en intervalos de alta intensidad o HIIT que, en particular, son útiles contra el envejecimiento muscular.

Una versión, conocida como Liberación de Óxido Nítrico, se puede realizar en secuencias breves de cuatro minutos. También es importante hacer movimientos diarios sin ejercicio. Otras medidas para ayudar a prevenir la enfermedad de Parkinson incluyen:

Adoptar una dieta cetogénica. Que se enfoca en disminuir el consumo neto de carbohidratos y obtener cantidades moderadas de proteínas beneficiosas y altas en grasas saludables.

Tomar hidrógeno molecular.13 Este es un suplemento antioxidante potente y altamente selectivo que, consiste en dos átomos de hidrógeno, la molécula más pequeña del planeta. Ataca selectivamente a los radicales libres dañinos producidos por la radiación, tales como los rayos gamma, y ​​podría atenuar hasta el 80 % del daño que producen.

Un estudio aleatorizado doble ciego demostró que beber agua con hidrógeno molecular durante 48 semanas había mejorado significativamente los síntomas de la enfermedad de Parkinson, y actualmente, se realizan investigaciones para confirmar los resultados.14

Optimizar la vitamina D. Existe un vínculo directo entre la enfermedad de Parkinson y muchas otras enfermedades graves y la deficiencia de vitamina D, incluso en zonas muy soleadas. Esta vitamina se encuentra involucrada con la función bioquímica de todas las células y tejidos, por lo que cuando no se produce suficiente cantidad, el cuerpo tiene problemas para funcionar de manera óptima.

Consumir alimentos enteros, orgánicos y sin procesar. Debe hacerlo tanto como le sea posible, estos no deben contener aceites hidrogenados, otras grasas que no sean saludables ni jarabe de maíz de alta fructosa, así como informarse sobre los alimentos genéticamente modificados, conocidos como alimentos transgénicos.

Consumir alimentos que provengan de la tierra, tanto como sea posible, le ayudará a mantener el equilibrio de su cuerpo y minimizar la prevalencia de esta enfermedad.

Recuerde que, más que cualquier otro factor, es posible que la alimentación sea la responsable de proporcionarle a su cuerpo lo que necesita para evitar las enfermedades y funcionar de la mejor manera.

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