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Recomiendan recetar el ejercicio como parte del tratamiento estándar contra el cáncer

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

ejercicio como parte del tratamiento estandar contra el cancer

Historia en Breve -

  • La evidencia demuestra que el ejercicio no solo es un componente esencial para la prevención eficaz contra el cáncer, sino también para el tratamiento y prevención de la recurrencia de esta enfermedad
  • Existe evidencia, bien sustentada, que demuestra que el ejercicio puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de colon, de mama, endometrio, riñón, vejiga, esófago y estómago. Hay una conexión moderadamente fuerte entre el ejercicio y un menor riesgo de cáncer de pulmón
  • Un equipo internacional espera cambiar el paradigma del tratamiento contra el cáncer para el 2029, para incluir al ejercicio como parte del tratamiento estándar
  • Para ayudar con la implementación de las nuevas directrices en la práctica clínica, la iniciativa ‘Exercise Is Medicine’ del Colegio Americano de Medicina del Deporte ha presentado un nuevo programa llamado ‘Moving Through Cancer’
  • Según la evidencia científica, la cantidad recomendada de ejercicio para pacientes con cáncer es hasta 30 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada, tres veces por semana, y hasta 20 o 30 minutos de ejercicio de resistencia dos veces por semana

El cáncer se ha disparado en todo el mundo. En los Estados Unidos, se estima que 1 762 450 personas serán diagnosticadas con cáncer en 2019, y alrededor de 1663 mueren a causa de esta enfermedad todos los días.

Con base en lo que sabemos ahora sobre los orígenes del cáncer, está claro que esta avalancha es en gran parte el resultado de llevar una alimentación inapropiada y una vida poco saludable. La falta de ejercicio es una de las causas responsables de esta situación.

La evidencia demuestra que el ejercicio no solo es un componente clave para la prevención efectiva del cáncer, sino también en el tratamiento y la prevención de la recurrencia del cáncer, por lo que son beneficios que no debería omitir. La primera vez que escuché al respecto fue hace alrededor de 30 años, estuve encantado pero sorprendido y no entendí cómo era posible, pero ahora entendemos bien la fisiología, como expongo más adelante.

No es inusual que pocos oncólogos les digan a sus pacientes que realicen ejercicio más allá de sus simples actividades diarias y normales, y muchos pacientes con cáncer son reacios a hacer ejercicio, o incluso lo discuten con su oncólogo. Pero, eso podría cambiar pronto.

Como se informó en un comunicado de prensa del 16 de octubre de 2019, ahora un equipo internacional dirigido por Kathryn Schmitz, Ph. D., profesora de ciencias de la salud pública en el Colegio de Medicina del Estados de Pensilvania, espera cambiar el paradigma del tratamiento contra el cáncer para 2029, para incluir el ejercicio como parte de la atención estándar.

Según informó el Colegio Americano de Medicina del Deporte:

"Las nuevas directrices de los expertos del ejercicio en el área de oncología recomiendan que los trabajadores de la salud y profesionales del acondicionamiento físico recurran de forma sistemática al ejercicio para diseñar y ofrecer programas de ejercicio que tengan como objetivo reducir el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer y satisfacer mejor las necesidades, preferencias y habilidades de las personas con cáncer".

El ejercicio sería recetado como si fuera un medicamento

Una revisión científica exhaustiva sobre la evidencia y nuevas directrices del ejercicio para pacientes con cáncer se detalla en tres documentos separados publicados en dos revistas científicas (disponible solo en inglés):

  1. “Exercise Guidelines for Cancer Survivors: Consensus Statement from International Multidisciplinary Roundtable” publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise
  2. "American College of Sports Medicine Roundtable Report on Physical Activity, Sedentary Behaviour, and Cancer Prevention and Control" publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise
  3. "Exercise Is Medicine in Oncology: Engaging Clinicians to Help Patients Move through Cancer" publicado en CA: A Cancer Journal for Clinicians

En el artículo de Schmitz y su equipo, publicado en CA: A Cancer Journal for Clinicians, instan a los pacientes con cáncer y oncólogos a que tomen en serio la prescripción del ejercicio:

“Múltiples organizaciones alrededor del mundo han presentado evidencia, basada en una guía de ejercicios para pacientes y sobrevivientes de cáncer.

Recientemente, el Colegio Americano de Medicina del Deporte ha actualizado sus directrices de ejercicios para la prevención del cáncer, así como para el tratamiento y prevención de diversos problemas de salud relacionados con el cáncer (por ejemplo, fatiga, ansiedad, depresión, en la función y calidad de vida).

A pesar de estas directrices, la mayoría de las personas que viven con esta enfermedad y más allá del cáncer no realizan actividad física de forma regular. Entre las razones está la falta de claridad por parte de quienes trabajan en entornos clínicos de oncología sobre su rol en la evaluación, asesoramiento y derivación de los pacientes para hacer ejercicio.

Los autores proponen utilizar la iniciativa Exercise Is Medicine del Colegio Americano de Medicina del Deporte para abordar esta brecha en la práctica.

La propuesta sencilla consiste en que los médicos evalúen, asesoren y deriven a los pacientes para hacer ejercicio en su hogar, o en la comunidad, o para realizar una evaluación e intervención adicionales en la rehabilitación ambulatoria".

Prescribir el ejercicio: una parte novedosa de la atención estándar contra el cáncer

Ahora, el equipo propone un plan para hacer una implementación clínica, que incluiría:

  • Coordinación de cuidados con profesionales de acondicionamiento físico
  • Cambio equitativo en el comportamiento entre los médicos, pacientes y expertos en acondicionamiento físico/rehabilitadores.
  • Recomendación de mejoras
  • Implementación de un registro de programa de ejercicios
  • Análisis de costos y compensación de los programas de ejercicios, así como el desarrollo de la fuerza laboral necesaria

"En conclusión, hay un llamado a tomar acción para que las partes interesadas clave diseñen la infraestructura y adaptaciones culturales, que son necesarias para que todas las personas que viven con esta enfermedad y más allá del cáncer puedan ser lo más activas posible", escriben los autores.

Para ayudar con la implementación de las nuevas directrices en la práctica clínica, la iniciativa ‘Exercise Is Medicin’e del Colegio Americana de Medicina del Deporte (ACSM, por sus siglas en inglés) ha presentado un nuevo programa llamado ‘Moving Through Cancer’.

Este "programa enfocado en los médicos tiene como objetivo garantizar que todas las personas que viven con esta enfermedad y más allá del cáncer sean evaluadas, asesoradas, derivadas y realicen los ejercicios apropiados y programas de rehabilitación como estándar de atención", explica ACSM.

El ejercicio puede beneficiar en múltiples formas a los pacientes con cáncer

El artículo de CA: A Cancer Journal for Clinicians cita un sinnúmero de estudios que demuestran los beneficios del ejercicio en pacientes con cáncer. Por ejemplo, existe evidencia bien sustentada que demuestra que el ejercicio podría disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de colon, de mama, endometrio, riñón, vejiga, esófago y estómago.

Hay una conexión moderadamente fuerte entre el ejercicio y un menor riesgo de cáncer de pulmón, mientras que, por otro lado, hay evidencia limitada sobre su capacidad para disminuir el riesgo de ciertos tipos de cáncer.

Además, citan evidencia que demuestra que el ejercicio puede mejorar la supervivencia del cáncer después del diagnóstico, especialmente en las personas con cáncer de mama, colon y próstata.

De igual manera hay pruebas bien sustentadas de que el ejercicio reduce la ansiedad, síntomas depresivos, fatiga y de la función física en pacientes con cáncer, y la evidencia moderada demuestra que puede mejorar el sueño.

"En resumen, la evidencia científica respalda el ejercicio, y en general los pacientes y médicos están de acuerdo en que los pacientes deberían hacer ejercicio a lo largo de su terapia y supervivencia del cáncer", afirman los autores.

“El objetivo principal de este artículo es abordar las barreras antes mencionadas para que los médicos de oncología implementen la práctica estándar de recomendación de ejercicios, incluyendo proporcionar herramientas sencillas para facilitar que los médicos recomienden y deriven a los pacientes a una programación de ejercicios seguros, efectivos y apropiados.

Otros profesionales pueden hacerse cargo de la evaluación, clasificación, derivación o intervenciones adicionales, según corresponda".

Recomendaciones de ejercicio para pacientes con cáncer

Según la evidencia científica, la cantidad recomendada de ejercicio para pacientes con cáncer es de hasta 30 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada, tres veces por semana, y hasta 20 o 30 minutos de ejercicio de resistencia, dos veces por semana.

Este nivel de ejercicio puede ser una "dosis segura y efectiva para tratar la ansiedad, síntomas depresivos, fatiga, calidad de vida y déficits en la función física", afirman los autores.

Podrá encontrar recursos adicionales para oncólogos y pacientes, incluyendo un registro de búsqueda de diversos programas de ejercicio en el sitio web ‘Moving Through Cancer’ de ACSM (Latinoamérica y España).

Pruebas que relacionan el ejercicio con un menor riesgo de cáncer

Según informó The New York Times, aunque las recomendaciones de ejercicios para pacientes con cáncer se publicaron en 2010, hace casi una década, fueron insuficientes.

Todos los investigadores concluyeron que el ejercicio parecía ser seguro para la mayoría de los pacientes con cáncer, y "probablemente sea de utilidad el consejo de 'evitar la inactividad', incluso en pacientes con cáncer con enfermedad en proceso o sometidos a tratamientos difíciles". The New York Times escribió:

"Sin embargo, desde entonces ha habido un 'desarrollo exponencial' en la investigación relacionada con el ejercicio y el cáncer, indica Kathryn Schmitz... la reciente ex presidenta del Colegio Americano de Medicina del Deporte.

Entonces, ella y casi 40 investigadores de 17 grupos de salud internacionales se reunieron el año pasado para determinar si ahora había evidencia suficiente para perfeccionar las recomendaciones sobre el cáncer y el ejercicio.

El grupo compiló cientos de estudios realizados con animales y la participación de personas, que examinaban el impacto del ejercicio en docenas de aspectos del riesgo y recuperación del cáncer.

Y concluyeron que había suficiente cantidad de evidencia para empezar a sugerir el ejercicio como parte del tratamiento estándar para la mayoría de las personas con cáncer. Además, descubrieron que en primer lugar el ejercicio debe considerarse un medio para reducir sustancialmente el riesgo de desarrollar cáncer.

Las recomendaciones también indican que, en múltiples estudios recientes, el ejercicio cambió la trayectoria del cáncer una vez que comenzó.

En experimentos realizados con animales, citados en las nuevas revisiones, el ejercicio alteró el entorno molecular que rodeaba algunos tumores, al detener o incluso ralentizar su crecimiento. Y en las personas, el ejercicio durante y después del tratamiento contra el cáncer se relacionó con un lapso de vida posterior más largo..."

Enseguida, he incluido breves resúmenes de algunos de los estudios que han surgido a lo largo de los años, que demuestran que el ejercicio es un método de prevención importante y complemento de tratamiento eficaz para el cáncer. 

El grado en que el ejercicio reduce el riesgo de cáncer podría variar según el tipo de cáncer y otros factores, pero los datos muestran que las personas físicamente activas tienen un riesgo de cáncer entre un 20 % y 55 % menor que sus pares sedentarios. Por ejemplo, en comparación con las personas inactivas, los hombres o mujeres activos tienen un:

  • Riesgo 20 % a 30 % menor de cáncer de mama
  • Riesgo 38 % menor de cáncer de mama invasivo
  • Riesgo 30 % a 40 % menor de cáncer de colon
  • Riesgo 32 % menor de todas las muertes relacionadas con el cáncer
  • Riesgo 55 % menor de cáncer de pulmón

La investigación publicada en 2015 encontró que los ratones que hacían ejercicio en una cinta para correr motorizada durante una hora al día, cinco días por semana, durante 32 semanas, experimentaron menos incidentes de cáncer de hígado que los ratones sedentarios.

El carcinoma hepatocelular (HCC) es un tipo de cáncer que se origina en las células del hígado y es uno de los tipos más comunes de cáncer, que puede causar alrededor de 31 780 muertes al año en los Estados Unidos.

Según este estudio, que fue el primero en su tipo sobre esta variedad de tumor, el ejercicio regular puede ser la clave para disminuir de forma significativa las posibilidades de desarrollar cáncer de hígado.

Asimismo, al reducir riesgo de HCC, el ejercicio regular puede disminuir el riesgo de enfermedad del hígado graso no alcohólico, causado por llevar una alimentación poco saludable.

Un estudio realizado en 2015 encontró que el ejercicio aeróbico desaceleraba el crecimiento de tumores de cáncer de mama en ratones. Al aumentar la oxigenación de los tejidos, también mejoró la efectividad de la quimioterapia.

Según informó The New York Times, "los resultados plantean la posibilidad de que el ejercicio pueda cambiar la biología de algunos tumores malignos, lo que podría facilitar mucho más su tratamiento".

Un análisis de datos del 2016 sobre 1.4 millones de personas de una amplia variedad de orígenes étnicos en los Estados Unidos y Europa, en el transcurso de 11 años, encontró que quienes hicieron más ejercicio tenían, en promedio, un riesgo 7 % menor de desarrollar cualquier tipo de cáncer.

Un estudio realizado en 2019 por el Sistema de Salud Henry Ford en Detroit, Michigan, y la Facultad de Medicina Johns Hopkins encontró que los adultos con menor condición física tenían menor riesgo de cáncer de pulmón y colorrectal.

En una mediana de seguimiento de 7.7 años, las personas que estaban dentro de la categoría más alta de condición física, tenían un riesgo 77 % menor de cáncer de pulmón y 61 % menor de cáncer colorrectal.

Asimismo, las personas en el rango más alto de condición física tenían un riesgo 44 % menor de muerte cuando se les diagnosticaba cáncer de pulmón y 89 % menor de muerte cuando se les diagnosticaba cáncer colorrectal.

El ejercicio puede disminuir el riesgo de recurrencia del cáncer

El ejercicio no solo ayuda a los pacientes con cáncer a recuperarse más rápido, sino que también puede disminuir el riesgo de recurrencia.

Por ejemplo, la investigación demuestra que los pacientes que realizan mucha cantidad de ejercicio después de ser diagnosticados con cáncer colorrectal presentan un riesgo 42 % menor de mortalidad total y un riesgo 39 % menor de mortalidad específica por cáncer colorrectal, en comparación con las personas que hacen poco ejercicio después de su diagnóstico.

Del mismo modo, las pacientes con cáncer de mama que hacen gran cantidad de ejercicio tienen un riesgo 29 % a 41 % menor de muerte por cáncer de mama. Un estudio de 2019 publicado en The Journal of Physiology encontró que el ejercicio en intervalos de alta intensidad (HIIE, por sus siglas en inglés) reducía específicamente el riesgo de muerte entre los pacientes con cáncer colorrectal.

Los pacientes participaron en 12 sesiones de HIIE durante un período de cuatro semanas, y se descubrió que las muestras de sangre en cajas de Petri que fueron extraídas inmediatamente después de hacer ejercicio demostraron una menor cantidad de células de cáncer de colon.

También, encontraron una cantidad significativa mayor en las proteínas de señalización de citocinas, que son las responsables de modular las respuestas inmunológicas e inflamatorias. Según los autores:

“Los efectos agudos de HIIE y el flujo de citoquinas pueden ser mediadores importantes para reducir la progresión de las células de cáncer de colon. La exposición repetitiva a estos efectos agudos puede contribuir a la relación entre el ejercicio y mejor supervivencia del cáncer colorrectal".

¿Cómo el ejercicio puede combatir el cáncer?

Entonces, ¿cómo el ejercicio puede prevenir el cáncer? La investigación demuestra que hay muchas vías y mecanismos en juego; una armonía sinérgica de reacciones químicas, desencadenadas por el esfuerzo físico. Por ejemplo, el ejercicio puede disminuir el riesgo de cáncer al:

Promover la sensibilidad a la insulina. El ejercicio puede disminuir la resistencia a la insulina; por lo tanto, es uno de los mecanismos clave responsables de reducir el riesgo de cáncer. Al crear un entorno con bajos niveles de azúcar en el cuerpo, se desalienta significativamente el crecimiento y propagación de las células cancerígenas.

Mejorar la circulación sanguínea. El ejercicio también puede mejorar la circulación, al promover una mayor cantidad de oxígeno en los tejidos y estimular la circulación de las células inmunes en la sangre.

Al mejorar el flujo sanguíneo al hígado, también ayuda a su cuerpo a desintoxicarse de sustancias posiblemente dañinas, incluyendo el exceso de estrógenos que pueden estimular algún tipo de cáncer sensible al estrógeno, como el cáncer de mama.

Optimizar la función mitocondrial. El daño mitocondrial puede desencadenar mutaciones genéticas que podrían contribuir al cáncer, por lo que optimizar la salud mitocondrial es un componente clave para la prevención del cáncer. De hecho, la disfunción mitocondrial es una de las causas principales de prácticamente todas las enfermedades.

El ejercicio es uno de los factores estimuladores más potentes de PGC-1 alfa, que promueve la biogénesis mitocondrial o producción de nuevas mitocondrias. Hace eso al disminuir los niveles de la vía mTOR, insulina y leptina, lo que también mejora la autofagia mitocondrial (mitofagia), que es un elemento clave para controlar los crecimientos malignos.

Abordo algunos de estos detalles en mi entrevista con Travis Christofferson sobre su libro, Tripping Over the Truth: The Return of the Metabolic Theory of Cancer Illuminates New and Hopeful Path to a Cure. Este libro es una lectura obligada para cualquier persona interesada en prevenir o recuperarse del cáncer y entender la teoría metabólica del cáncer.

Estimular la AMPK, SIRT1 e inhibir la vía mTOR. El ejercicio estimula la AMPK y SIRT1, que inhibe la vía mTOR de forma secundaria, y en consecuencia promueve la biogénesis mitocondrial y mitofagia, que son mortales para el cáncer.

En esencia, el cáncer podría percibirse como un trastorno metabólico, y la clave para la prevención y recuperación radica en restaurar la función y aumentar el número de las mitocondrias. Y el ejercicio puede ayudar a lograr ambos objetivos.

Mejorar el equilibrio energético, función inmunológica y otros. El ejercicio puede influir en diversas funciones biológicas que pueden impactar de forma directa en el riesgo de cáncer, incluyendo los cambios en el equilibrio energético, función inmunológica, defensa antioxidante, reparación del ADN, motilidad intestinal y niveles hormonales.

Disminuir la grasa corporal. El exceso de peso es un factor de riesgo significativo y la obesidad es responsable de casi 500 000 casos de cáncer al año en todo el mundo. La conexión entre la obesidad y el cáncer es principalmente impulsada por las hormonas, ya que las células grasas producen un exceso de estrógenos.

Esto también puede ayudar a explicar por qué hacer ejercicio durante la infancia podría reducir el riesgo de cáncer de por vida, y por qué los niños con obesidad tienen un riesgo significativamente mayor de cáncer en la adultez.

Estimular a las células asesinas dependientes de la adrenalina. La actividad física puede desencadenar la liberación de adrenalina, que a su vez ayuda a que las células inmunes asesinas (NK) circulantes accedan a los tumores en los pulmones, hígado y piel, donde podrán trabajar para destruir y eliminar las células cancerosas.

La clave que les permite a las células NK dependientes de la adrenalina infiltrarse en los tumores cancerosos es la molécula de señalización inmunológica, IL-6, liberada por el tejido muscular al hacer ejercicio. Sin la molécula IL-6, la adrenalina no podría producir este efecto anticancerígeno, porque las moléculas de IL-6 son las que guían las células inmunológicas a los tumores.

Promover la efectividad de las células T. El ejercicio puede alterar las células T para convertirlas en una forma más efectiva para combatir la enfermedad, llamada célula T "no activada", que puede mejorar la capacidad del sistema inmunológico para combatir las células cancerosas emergentes y existentes.

Esto ayudaría a explicar por qué el ejercicio es beneficioso tanto para la prevención como para el tratamiento contra el cáncer.

El ejercicio es un componente importante para el tratamiento contra el cáncer

Es innegable que el ejercicio podría tener un profundo impacto en su salud, y una parte importante de sus beneficios radican en su capacidad para prevenir y tratar enfermedades. El cáncer solo es un ejemplo de una lista desmesuradamente larga de enfermedades que pueden ocurrir como resultado de la inactividad crónica.

Lo ideal es establecer un programa exhaustivo de ejercicios que incluya ejercicios de alta intensidad y entrenamiento de fuerza, los cuales han demostrado ser particularmente beneficiosos para la prevención del cáncer. Mi ejercicio favorito es el entrenamiento con restricción de flujo sanguíneo.

Además, le recomiendo considerar caminar más, junto con un régimen de entrenamiento regular. Lo más idóneo sería establecer el objetivo de 10 000 a 15 000 pasos al día. De igual manera, debe evitar sentarse lo más que le sea posible. Lo mejor es limitar el tiempo que permanece sentado a tres horas al día o menos.

Desde luego que, si padece cáncer o cualquier otra enfermedad crónica, deberá adaptar su rutina de ejercicios a sus circunstancias, al tomar en consideración su nivel de condición física y salud actual.

Pero, en general, podrá realizar un programa de ejercicio regular con muy pocos cambios necesarios. Sin embargo, a veces podría percatarse de que necesita hacer ejercicio a una intensidad más baja o por períodos más cortos. Siempre debe escuchar a su cuerpo, y si siente que necesita descansar, tome el tiempo para hacerlo.

Pero, incluso hacer ejercicio durante algunos minutos al día es mejor que no hacer nada de ejercicio, y es probable que pueda mejorar su resistencia y completar entrenamientos más difíciles. 

Si su sistema inmunológico está muy comprometido, es posible que deba hacer ejercicio en casa en vez de visitar un gimnasio público. Pero recuerde que, el ejercicio le ayudará a fortalecer su sistema inmunológico, por lo que es muy importante continuar con su programa aún si padece cáncer o alguna enfermedad crónica.

El hecho de que ahora este equipo internacional de investigadores presione para que la prescripción de ejercicios sea parte de la atención estándar es una gran noticia para los pacientes con cáncer, y podría ser muy útil para reducir las estadísticas de mortalidad actuales.

La clave es la implementación, y como paciente, puede ayudarle a su médico a acostumbrarse a la idea de prescribir ejercicios al asegurarse de discutir estas nuevas directrices en una o más de sus citas.

+ Fuentes y Referencias
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