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El ejercicio influye en la prevención y el pronóstico de ciertas enfermedades

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

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Historia en Breve -

  • El ejercicio funciona mejor que la grasa corporal (según el IMC) a la hora de indicar la habilidad de recuperación tras haber sufrido un derrame cerebral
  • Las personas inactivas que sufrieron un derrame cerebral tenían una probabilidad 18 % menor de poder ser autosuficientes, como a la hora de bañarse y comer, tras sufrir un derrame cerebral
  • Aquellos que se ejercitaron de manera intensa al menos tres veces a la semana pudieron ser más autosuficientes e independientes en sus actividades tanto antes como después de un derrame cerebral

La investigación continúa exponiendo que el ejercicio es de gran importancia no solo para la prevención de enfermedades, sino también para mejorar los pronósticos de dichas enfermedades. El ejercicio parece ser un factor aún más importante que la grasa corporal en el caso de un derrame cerebral, el cual es responsable de 1 de cada 20 muertes en los Estados Unidos.

Dos tercios de las personas en los Estados Unidos tienen al menos uno de los principales factores de riesgo de sufrir un derrame cerebral, incluyendo fumar o tener la presión arterial elevada.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, 610 000 personas sufren de un derrame cerebral al año, mientras que 185 000 personas lo sufren dos o más veces al año.

Aunque es mucho más común en adultos mayores, los derrames cerebrales pueden ocurrir a cualquier edad, sin previo aviso. También son una de las principales causas de discapacidad grave a largo plazo, lo cual resulta en una menor movilidad en más de la mitad de las personas.

Una de las mejores maneras de reducir el riesgo de sufrir esta grave afección y proteger la movilidad, es a través de una mayor actividad física.

Las personas que hacen ejercicio conservan una mayor independencia tras sufrir un derrame cerebral

En un estudio que involucro a más de 18 000 adultos mayores de 50 años, el ejercicio demostró ser un poderoso indicador de actividad después de sufrir un derrame cerebral. Las personas con menores niveles de actividad que sufrieron un derrame cerebral tenían una probabilidad 18 % menor de poder ser autosuficientes, como a la hora de bañarse y comer, después de sufrir un derrame cerebral.

También tenían una probabilidad 16 % menor de realizar actividades complejas tres años después de sufrir un derrame cerebral como ir de compras o administrar el dinero. Aquellos que se ejercitaron de manera intensa al menos tres veces a la semana pudieron ser más independientes en sus actividades tanto antes como después de un derrame cerebral.

No es la primera vez que se considera esta conexión. En el 2008, un estudio publicado en Neurology encontró que las personas que son físicamente activas antes de sufrir un derrame cerebral tienen menos problemas graves y una mejor recuperación en comparación con aquellos que no se ejercitaban antes de sufrir un derrame cerebral.

Asimismo, en el 2012 los investigadores canadienses descubrieron que las personas que se ejercitaron tras sufrir un derrame cerebral lograron mejorar los problemas relacionados con la memoria, los pensamientos, el lenguaje y el juicio en casi un 50 % en un periodo de seis meses.

Se observaron mejoras notables en la atención, concentración, planificación y organización, así como beneficios en la fuerza muscular y el caminar, en aquellas personas que se ejercitaban y sufrieron un derrame cerebral.

El ejercicio funciona mejor que la grasa corporal a la hora de indicar los resultados de los derrames cerebrales

El índice de masa corporal (IMC), que es la medida de la grasa corporal basada en la estatura y el peso, no se relacionó con la capacidad de ser autosuficiente antes o después de sufrir un derrame cerebral. Esto se debe a que el IMC es una herramienta de medición inconsistente que utiliza el peso como medida de riesgo, cuando en realidad los porcentajes más elevados de grasa corporal aumentan el riesgo de sufrir esta enfermedad.

El peso varía de acuerdo con la densidad de la estructura ósea, por lo que una persona de huesos anchos puede pesar mucho más, pero eso no significa que tenga un mayor porcentaje de grasa corporal o que exista una mayor propensión a sufrir un derrame cerebral.

Asimismo, los atletas y las personas inactivas pueden tener porcentajes de grasa corporal similares, o una persona con una mayor cantidad de músculo podría clasificarse como "obesa" si se utiliza esta medida, cuando en realidad el músculo magro representa un peso más elevado que el promedio.

El IMC no señala la zona en donde se encuentra la grasa en el cuerpo, lo que puede ser una distinción importante en el riesgo de sufrir una enfermedad. Por lo tanto, es probable que los investigadores hayan obtenido un resultado diferente si hubieran utilizado un método más apropiado para medir la grasa, como los medidores de grasa corporal.

No obstante, la autora principal del estudio, Pamela Rist, epidemióloga del Brigham and Women's Hospital de Boston, le explico a Time lo siguiente: "Si una persona tenía sobrepeso u obesidad, en realidad es muy complicado saber cuál sería su estado después de un derrame cerebral".

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El ejercicio reduce el riesgo de sufrir un derrame cerebral

Además de ayudar a conservar un poco de independencia tras sufrir un derrame cerebral, el ejercicio puede ayudar a prevenir que ocurra en primer lugar. Una persona inactiva tiene un riesgo 20 % mayor de un derrame cerebral o un mini derrame cerebral (ataque isquémico transitorio) que aquellas personas que se ejercitan al menos cuatro veces por semana.

Las mujeres que caminan durante al menos tres horas a la semana también tienen menor riesgo de sufrir un derrame cerebral, mientras que, en el 2009, otro estudio de Neurology descubrió que los hombres que se ejercitan de manera intensa tenían un menor riesgo de sufrir un derrame cerebral y tenían una mejor capacidad de recuperación tras sufrir un derrame cerebral.

Los investigadores concluyeron que "participar en actividades físicas moderadas a intensas puede ser importante en las estrategias de prevención destinadas a reducir el riesgo de sufrir un derrame cerebral", y no podría estar más de acuerdo. De hecho, la American Stroke Association afirma que el 80 % de todos los derrames cerebrales se pueden prevenir por medio de un estilo de vida saludable, incluyendo el ejercicio.

El ejercicio mejora la salud cerebral en aquellas personas que sobrevivieron un derrame cerebral

El tipo más común de derrame cerebral se le conoce como accidente cerebrovascular isquémico, el cual resulta de una obstrucción en el vaso sanguíneo que suministra sangre al cerebro.

Esto puede causar daño cerebral que conduce a muchos desafíos cognitivos, los cuales incluyen: demencia, problemas de memoria, dificultad para hablar y problemas para leer, escribir y comprender el habla.

Sin embargo, el ejercicio puede ayudar a tratar estas situaciones. El estudio presentado encontró que el ejercicio puede mejorar el funcionamiento físico y cognitivo tras sufrir un derrame cerebral, de acuerdo con la revista Time: "Una de nuestras hipótesis es que la actividad física puede ayudar a mantener el funcionamiento físico y cognitivo tras haber sufrido un derrame cerebral".

En el 2017, una revisión de 13 ensayos clínicos encontró que el ejercicio ayudo a la cognición de las personas que habían sufrido un derrame cerebral. Aquellos que se ejercitaron durante un periodo de cuatro a 12 semanas después de sufrir un derrame cerebral mostraron mejoras en ciertas habilidades mentales, incluyendo la atención y la velocidad de procesamiento, que las personas que no hicieron ejercicio.

Beneficios del ejercicio para el cerebro

No es sorprendente que el ejercicio mejore la salud del cerebro de diferentes maneras. El ejercicio estimula la producción de una proteína conocida como FNDC5, que a su vez desencadena la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF).

El BDNF no solo preserva las células cerebrales existentes, sino que también activa las células madre del cerebro para convertirlas en nuevas neuronas y estimula el crecimiento del cerebro.

Asimismo, el ejercicio reduce la inflamación, lo cual beneficia al cerebro. En cuanto a qué tipo de ejercicio es el mejor, se recomienda lo que "aumente el ritmo cardíaco y la sudación," aunque también se recomienda el entrenamiento de fuerza, equilibrio y estiramiento.

Asimismo, se recomienda añadir el entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT). Cabe destacar que los beneficios cognitivos se obtuvieron incluso cuando el ejercicio se inició meses e incluso años después del derrame cerebral.

En términos de muerte prematura, la inactividad es peor que la obesidad

Regresando al tema del ejercicio y la grasa corporal en la salud. El ejercicio, más que la salud general, puede determinar el riesgo de un derrame cerebral. La investigación sugiere que al menos el doble de muertes ocurre debido a la falta de ejercicio que por obesidad.

Algunos expertos consideran que aumentar el ejercicio es más importante que reducir la obesidad en términos de salud pública. Las mayores ganancias se observan entre las personas que pasan de ser sedentarias a físicamente activas, aunque los beneficios también aumentan con la frecuencia e intensidad del ejercicio (hasta un punto, ya que el exceso es contraproducente).

Los investigadores describen al ejercicio como "el mejor medicamento preventivo" para muchas enfermedades comunes, desde trastornos psiquiátricos hasta enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer, ya que reduce el riesgo de sufrir enfermedades crónicas. Por lo tanto, aunque es importante mantener un peso corporal saludable, el enfoque principal es vivir un estilo de vida activo y saludable (al hacerlo, la pérdida de peso sucede como consecuencia).

Un estudio adicional también encontró que, en comparación con aquellos que se ejercitaban de manera diaria e intensa, las personas sedentarias tenían un riesgo seis veces mayor de morir por una enfermedad cardíaca en el transcurso de 15 años. La enfermedad cardíaca comparte muchos de los mismos factores de riesgo que los derrames cerebrales, que es un beneficio adicional del ejercicio ya que reduce el riesgo de múltiples enfermedades a la vez.

Moverse continuamente es la clave

De igual manera, inclusive más importante, es hacer movimiento diario sin ejercicio. La evidencia demuestra que la inactividad o la falta de movimiento, como permanecer sentado, promueve de manera activa docenas de enfermedades crónicas, y esto sucede incluso si está muy en forma o se ejercita regularmente.

Se recomienda mantenerse en movimiento continuamente durante todo el día, incluso levantarse o moverse en lugar de permanecer sentado. Permanezca sentado menos de tres horas al día y procure caminar más. Los escritorios de pie son una excelente opción para este propósito. Pero incluso entonces es necesario moverse, y no solo pararse, ya que la inactividad es la causante de la disfunción metabólica.

Se puede utilizar un monitor de ejercicio para asegurarse de obtener los 7 000 a 10 000 pasos recomendados al día, pero eso no significa que es necesario detenerse en los 10 000 pasos. Si tiene tiempo, puede caminar el doble de tiempo y añadir a otras formas de movimiento, como la jardinería, subir escaleras y diferentes ejercicios con su peso corporal.

Consejos adicionales para reducir el riesgo de derrame cerebral

Sin contar el ejercicio, existen otros factores que contribuyen a reducir el riesgo de sufrir un derrame cerebral. Consulte mi plan de nutrición para una alimentación saludable y recuerde lo siguiente:

1. Rayos del sol: La luz del sol activa la producción de óxido nítrico, un compuesto muy importante para optimizar la presión arterial, lo que reduce el riesgo de ataque cardiaco y derrame cerebral. El óxido nítrico mejora el flujo sanguíneo, promueve la elasticidad de los vasos sanguíneos y funciona como una molécula de señalización en el cerebro y el sistema inmunológico.

Y, por supuesto, exponer la piel al sol también ayuda a optimizar los niveles de vitamina D, una deficiencia de la cual también se ha relacionado con derrames cerebrales.

2. Conectar con la tierra: Caminar descalzo sobre la Tierra, también conocido como "conexión con la tierra" o "grounding", tiene un potente efecto antioxidante que ayuda a aliviar la inflamación en todo el cuerpo. También hace que la sangre sea menos propensa a la hipercoagulación, lo que reduce el riesgo de derrame cerebral.

Existe un flujo constante de energía entre nuestro cuerpo y la Tierra. Al colocar los pies en el suelo, absorbes grandes cantidades de electrones negativos a través de las plantas de los pies, lo que reduce la agrupación de las células sanguíneas.

Técnicamente, la conexión con la tierra aumenta el potencial zeta de los glóbulos rojos, lo que hace que se repelen entre sí y se vuelvan menos pegajosos, muy similar a un anticoagulante natural.

La investigación ha demostrado que los electrones libres de la tierra tardan 80 minutos en alcanzar el torrente sanguíneo y transformar la sangre, por lo que se recomienda caminar descalzo sobre el césped o la arena húmeda durante 90 minutos o dos horas y de manera regular.

3. Fibra: según un informe publicado en el diario Stroke, al consumir una mayor cantidad de fibra, se reduce la posibilidad de sufrir un derrame cerebral. De acuerdo con este estudio, por cada 7 gramos de fibra al día, podría disminuir en un 7 % su riesgo de derrame cerebral. Los vegetales se encuentran entre las mejores fuentes de fibra, aunque también se recomienda el consumo de semillas (especialmente chía, psyllium, girasol y lino orgánico).

Identifique los síntomas de derrame cerebral y actúe RÁPIDO

Esta es un área donde sobresale la medicina de emergencia, ya que los medicamentos de urgencia podrían disolver el coágulo que bloquea el flujo de sangre al cerebro. Si se hace lo suficientemente rápido, el medicamento de emergencia puede prevenir o revertir el daño neurológico permanente, pero generalmente se necesita tratamiento dentro de la hora siguiente. Esto significa que, en caso de un derrame cerebral, obtener ayuda médica inmediata puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte o la discapacidad permanente.

Cuanto más rápido identifique las señales de advertencia, mejor será el pronóstico, por lo que se recomienda leer cuidadosamente los siguientes síntomas. La National Stroke Association recomienda el acrónimo FAST para ayudar a recordar las señales y que se tomen las medidas necesarias:

F = FACE (cara): Pídale a la persona que sonría. ¿Se le cae un lado de la cara?

A = ARMS (brazos): Pídale que levante ambos brazos. ¿Uno de sus brazos se baja?

S = SPEECH (habla): Pídale que repita una frase simple. ¿balbucea o nota algo extraño?

T = TIME (tiempo): Si observa alguna de estas señales, llame al 9-1-1 de inmediato.