Confirmado: La Grasa del Vientre es Más Peligrosa que Tener un IMC Total en un Rango de Obesidad

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Enero 27, 2017 | 15,547 vistas

Historia en Breve

  • Un estudio sobre la grasa del vientre confirma que la grasa visceral--el tipo que se acumula alrededor de los órganos internos--es mucho más peligrosa que obtener el índice de masa corporal (BMI, por sus siglas en inglés) total, en términos de obesidad
  • En el estudio, la incidencia de muerte cardiovascular fue 2.75 veces más elevada en las personas que tenían un peso normal y un vientre voluminoso, en comparación con las personas con un índice de masa corporal y una proporción de cintura-cadera normal
  • Se analizaron tres diferentes técnicas de medición--las cuales son mejores indicadores de riesgo de enfermedad y tamaño corporal saludable, que utilizar el índice de masa corporal, el cual no toma en cuenta la masa muscular
  • En su nuevo libro, The Fat Switch (El Interruptor de Grasa), el Dr. Richard Johnson anula los antiguos paradigmas acerca de la alimentación y obesidad, al revelar la forma en como la fructosa convierte a su cuerpo en una máquina de almacenamiento de grasa--no a través de consumir una cantidad excesiva de calorías, sino al activar su "interruptor de grasa"

Por el Dr. Mercola

Un estudio sobre la grasa del vientre presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología1,2 confirma que la grasa visceral--el tipo de grasa que se acumula alrededor de los órganos internos--es mucho más peligrosa para su salud de lo que podría imaginar.

El índice tradicional de obesidad, IMC (índice de masa corporal), ha demostrado ser terriblemente defectuoso, ya que se encontró que tener un IMC general normal y padecer un elevado nivel de obesidad abdominal es más peligroso que tener un BMI general, en términos de obesidad.

Por ejemplo, en el estudio se encontró que la incidencia de muerte cardiovascular fue 2.75 veces más elevada en las personas que tenían un peso normal y vientre voluminoso, en comparación con las personas que tenían un BMI y proporción de cintura-cadera normales.

También, implica que monitorear la grasa del vientre es más importante que analizar el BMI. De acuerdo con Medical News Today:3

"Francisco Lopez-Jiménez, MD, autor principal y cardiólogo en Mayo Clinic en Rochestor, explicó: 'Gracias a las previas investigaciones supimos que la obesidad central es perjudicial, pero lo que es nuevo en esta investigación es que, la distribución de la grasa es muy importante, Incluso en las personas que tienen un peso normal.

Este grupo tiene la tasa de mortalidad más alta, incluso más elevada que las personas que consideran que padecen obesidad con base ​​en el índice de masa corporal. Desde el punto de vista de la salud pública, este es un importante descubrimiento".

...El Dr. López-Jiménez quiere que los lectores entiendan que a pesar de que su índice de masa corporal podría ser normal, no significa que tengan un menor riesgo de enfermedades cardíacas.

Las personas podrían determinar sus riesgos al medir el espacio entre su cintura y cadera, porque la zona del cuerpo donde se distribuye la grasa podría decir mucho, incluso si las personas tienen un peso corporal normal".

El "Peso" Ideal No Necesariamente Se Basa en las Libras...

Hay una serie de métodos para calcular su tamaño corporal ideal. El estudio anterior utilizó la medida entre la cintura y cadera. Esto se hace al medir la circunferencia de sus caderas en la parte más ancha, que pasa por sus glúteos.

Posteriormente, debe medir su cintura en la parte más pequeña de la circunferencia de su cintura natural, justo por encima de su ombligo. Divida la medida de la cintura entre la medida de la cadera para obtener la proporción.

La Universidad de Maryland, ofrece una útil calculadora de radio de cintura-cadera en línea, que podría utilizar, que también le indica si podría tener o no un mayor riesgo de enfermedades cardíacas. El estudio presentado utilizó las siguientes denominaciones de la proporción de la cintura-cadera:

Otro método aún más simple para averiguar si tiene un problema de peso, simplemente es al medir la circunferencia de su cintura (la distancia alrededor de la zona más pequeña debajo de la caja torácica y encima de su ombligo). La circunferencia de la cintura es la medida antropométrica más fácil de obtener de grasa corporal total.

Cualesquiera de estos métodos son mucho mejores opciones para estimar el riesgo de enfermedad, en comparación con el índice de masa corporal, ya que este último no considera que tanta cantidad de masa muscular tiene. Tampoco le podría indicar sobre su masa de grasa intraabdominal.

Por otro lado, el tamaño de la cintura, le proporciona una buena indicación de la cantidad de grasa que tiene, sobre todo alrededor del área del estómago. La grasa abdominal es considerada un importante factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, tales como la enfermedad coronaria y apoplejía.

Además, el tamaño de la cintura es un poderoso indicador de la sensibilidad a la insulina, ya que los estudios muestran claramente que medir el tamaño de la cintura es una de las formas más avanzadas para predecir el riesgo de diabetes. Si no está seguro si tiene una circunferencia de cintura saludable, una guía general es:

El Porcentaje de Grasa Corporal Es Otra Forma de Medir el Tamaño Corporal Ideal

Sin embargo, otra herramienta por la que ahora muchos expertos se inclinan y utilizan como la forma más precisa para medir la obesidad, es el porcentaje de grasa corporal. Tal como parece, solamente se refiere al porcentaje de grasa que contiene su cuerpo, y podría ser un poderoso indicador de salud.

Las siguientes, son las directrices generales del Consejo Americano de Ejercicio:

Clasificación Mujeres (porcentaje de grasa) Hombres (porcentaje de grasa)

Clasificación: Grasa esencial

Mujeres (porcentaje de grasa): 10 a 13 %

Hombres (porcentaje de grasa): 2 a 5 %

Clasificación: Deportistas

Mujeres (porcentaje de grasa): 14 a 20 %

Hombres (porcentaje de grasa): 6 a 13 %

Clasificación: Condición física

Mujeres (porcentaje de grasa): 21 a 24 %

Hombres (porcentaje de grasa): 14 a 17 %

Clasificación: Aceptable

Mujeres (porcentaje de grasa): 25 a 31 %

Hombres (porcentaje de grasa): 18 a 24 %

Clasificación: Obesidad

Mujeres (porcentaje de grasa): 32 % o mayor

Hombres (porcentaje de grasa): 25 % o mayor

Los calibradores de grasa corporal son una de las formas más confiables y exactas para medir la grasa corporal. Un plicómetro, o lipocalibre, es un dispositivo manual y ligero, que mide rápida y fácilmente el grueso del pliegue cutáneo junto con su capa subyacente de grasa.

Las lecturas tomadas en tres lugares muy específicos de su cuerpo, podrían ayudarle a estimar el porcentaje total de grasa corporal en todo su cuerpo.

También, podría utilizar una báscula digital para determinar su grasa corporal, que en lo personal, es lo que yo utilizo. Uso un Eat Smart Precision GetFit Body Weight Scale que conseguí a través de Amazon por un costo aproximado de US$ 50.

Aunque muchas mediciones de grasa corporal podrían ser inexactas, la mayoría de ellas más aproximadas que utilizar el IMC como referencia, y son particularmente útiles para determinar si obtiene o pierde grasa.

Aunque es posible que el valor absoluto de esto no sea compensado, los resultados que obtiene (si su grasa corporal aumenta o disminuye) serán muy precisos, y esta es una medida increíblemente útil para saber si cumple con sus metas de salud o no.

Recuerde que es mejor controlar su porcentaje de grasa corporal que su peso total, ya que el porcentaje de grasa corporal es lo que determina su salud o disfunción metabólica--no su peso total.

¿Es Importante Reducir su Consumo de Fructosa Para Perder Peso?

Un reciente estudio publicado en la revista Nutrition Journal4 ha originado de nuevo dudas notorias sobre el impacto que tiene el jarabe de maíz de alta fructosa en la salud, en comparación con el azúcar.

Los autores afirman que sus descubrimientos indican que no hay diferencia entre el azúcar regular y el jarabe de maíz de alta fructosa, en la pérdida de peso. El Dr. Richard Johnson, autor de The Sugar Fix (La Solución del Azúcar), y The Fat Switch (acerca del cual comentaré enseguida), me envió la siguiente respuesta que compartiré aquí.

Un reciente estudio del grupo de James Rippe informó en la revista Nutrition Journal que los tipos de alimentación que tenían bajos niveles calóricos provocaron una pérdida de peso equivalente, independientemente del contenido de azúcar o jarabe de maíz de alta fructosa que contenían.

En el estudio participaron 267 adultos que tenían exceso de peso, a los que se les proporcionó de forma aleatoria una alimentación con bajos niveles calóricos, que contenían:

A cada grupo se le proporcionó una alimentación calculada para reducir a 500 calorías el consumo calórico total, y todos los grupos fueron inscritos en un programa de ejercicios. Al finalizar las 12 semanas, los grupos que llevaban una alimentación con bajos niveles calóricos mostraron que habían disminuido su peso en niveles similares.

Los autores concluyeron que el aspecto fundamental para tener una pérdida de peso fue la restricción calórica y no el contenido de fructosa en los alimentos. También, dijeron que los tipos de alimentación que contenían sacarosa y jarabe de maíz de alta fructosa mostraban efectos similares.

Por Qué Si es Importante la Cantidad de Fructosa Que Contienen los Alimentos

Abordaremos dos cuestiones que plantea este estudio. La primera pregunta es si es importante o no reducir el consumo de azúcares añadidos al consumir un tipo de alimentación. La segunda pregunta es si existe o no alguna diferencia real entre el azúcar de mesa (sacarosa) y el jarabe de maíz de alta fructosa.

1. ¿Es importante reducir el contenido de azúcar? Es cierto que el peso se rige en general por la ley de la termodinámica, y que para perder peso la forma más eficaz de hacerlo es al reducir el consumo de alimentos.

Esta es la razón por la que cualquier tipo de alimentación que reduzca las calorías será eficaz en la pérdida de peso. Sin embargo, si es importante reducir el consumo de azúcares añadidos, tales como el azúcar de mesa (sacarosa) o el jarabe de maíz de alta fructosa (HFCS, por sus siglas en inglés).

Estos azúcares contienen fructosa, y la fructosa ha demostrado estimular el aumento de peso, debido a que esta podría inducir la resistencia a la leptina, una hormona que controla el apetito.

Cuando a los animales se les proporciona fructosa, pierden su capacidad de controlar su apetito. Al restringir su consumo de fructosa podría recuperar la sensibilidad a la leptina. Posiblemente, esta sea una razón por la cual los tipos de alimentación que tienen bajos niveles de carbohidratos fomentan la pérdida de peso, ya que básicamente tienen bajos niveles de fructosa.

Sin embargo, el problema con el estudio de Rippe es que los cuatro tipos de alimentación consistieron en reducir las calorías de forma equivalente--por lo que el beneficio de reducir la fructosa traducido en el peso podría haber sido sumamente eclipsado.

Sin embargo, podríamos observar tendencias en los beneficios--en los que los dos tipos de alimentación que contenían 10 % de sacarosa o HFCS produjeron una pérdida de peso de 3.3 y 4.15 kg; mientras que los dos tipos de alimentación que contenían 20 % de HFCS o sacarosa solamente produjeron una pérdida de peso de 2.4 y 1.9 kg.

Probablemente, esto sea porque los tipos de alimentación que contienen niveles inferiores de fructosa fueron capaces de satisfacer el apetito de una forma más eficaz y posiblemente produjeron alguna diferencia en el consumo de energía.

Nuestra mayor preocupación no es el peso, sino los efectos de la fructosa en la composición corporal, enfermedad del hígado graso y la resistencia a la insulina. La fructosa podría inducir rápidamente el síndrome metabólico y la enfermedad del hígado graso, lo cual no se observa en animales alimentados con el mismo número de calorías que provienen de la glucosa o almidón.

El aumento de peso es provocado--en mayor medida--por las calorías, pero la enfermedad del hígado graso y la resistencia a la insulina son originados--aún ​​más--por la fructosa.

En este estudio, los autores no percibieron la enfermedad del hígado graso o la resistencia a la insulina como un resultado de ello. Sin embargo, sí midieron los cambios en el porcentaje de grasa—nuevamente, observamos tendencias similares, en donde los grupos que llevaban un tipo de alimentación que contenía el 10 % de sacarosa y HFCS, redujeron sus niveles de grasa de un 1.5 a un 2.4 %, y los grupos que llevaban un tipo de alimentación que contenía 20 % de sacarosa y HFCS, redujeron sus niveles de grasa de un 1.1 a un 1.3 %.

Por lo tanto, estos estudios sugieren que disminuir el consumo de calorías podría reducir el peso, pero si es importante la cantidad de fructosa que contienen los alimentos.

De hecho, es una lástima que los autores no incluyeran una alimentación hipocalórica que tuviera un elevado contenido de azúcar. Por ejemplo, algunos adolescentes consumen una alimentación que contiene 30 % de azúcares añadidos.

Encontramos que las ratas de laboratorio que recibieron una alimentación que contenía 40 % de azúcar desarrollaron directamente diabetes y la enfermedad del hígado graso, incluso cuando estaban restringidas calóricamente. Por lo tanto, tenemos que reconsiderar la cuestión de si las calorías son solo calorías.

Cuando se trata del peso, las calorías son importantes, pero el tipo de calorías podría hacer una gran diferencia en cómo afecta en nuestro riesgo de acumulación de grasa y diabetes.

2. ¿Hay diferencia entre el azúcar y HFCS? El estudio realizado por el grupo de Rippe también sugiere que el HFCS y el azúcar son relativamente equivalentes en sus efectos.

Seguramente, ambos contienen fructosa y podrían inducir el síndrome metabólico y aumento de peso en los animales. Sin embargo, hay varias diferencias que sugieren que HFCS podría ser ligeramente más perjudicial.

En primer lugar, las sodas que contienen HFCS tienen una mayor cantidad de fructosa, en comparación con las sodas que contienen cantidades equivalentes de sacarosa; en parte, debido a que tienen un mayor contenido de fructosa de HFCS.

Nuestro grupo encontró que esto se traduce en mayores niveles de fructosa en la sangre y una mayor presión arterial después de consumirlas. Muy recientemente, el grupo de Michael Goran encontró que, a menudo, el porcentaje de fructosa presente en bebidas que contienen HFCS es más alto que el indicado, y podría tener hasta un 65 % de fructosa.

En segundo lugar, también podría haber diferencias en cómo es absorbida la fructosa entre una y otra bebida. Por lo tanto, HFCS podría ocasionar una absorción más rápida de fructosa, ya que esta no está unida; mientras que en primer lugar, la sacarosa debe degradarse en glucosa y fructosa en el intestino, antes de ser absorbida.

Nuestro grupo encontró que las mezclas de fructosa y glucosa produjeron peores casos de la enfermedad del hígado graso en animales de laboratorio, en comparación con los efectos provocados por cantidades equivalentes de sacarosa. Es evidente que se necesita realizar más estudios, pero las pruebas sugieren que probablemente existan diferencias biológicas en estos dos azúcares añadidos.

En resumen, recomendamos reducir el consumo de azúcares añadidos, tanto de sacarosa como de HFCS, en cualquier plan alimenticio.

Es menos necesario reducir el consumo de frutas naturales; porque si bien, estas frutas también contienen fructosa, de igual forma tienen muchos excelentes nutrientes que ayudan a combatir los efectos de la fructosa. Se necesita realizar más estudios para determinar si las diferencias biológicas entre HFCS y la sacarosa son clínicamente importantes.

El 'Interruptor de Grasa' Podría Ser la Clave Para Desactivar la Obesidad

Si alguna vez ha tenido problemas para perder y mantener su peso, ya sabe que tan difícil podría ser esto. El nuevo libro del Dr. Johnson, The Fat Switch, presenta un enfoque innovador para prevenir y revertir la obesidad.

El Dr. Johnson me solicitó que publicara su libro para ayudar a difundir el mensaje y esperamos hacerlo. Es el primer libro que publicamos que no fue escrito por mí, porque sentí que debía compartir un poderoso mensaje sobre un tema tan importante que es esencial en el trabajo que mostramos en este sitio.

Creo firmemente que comprender la forma en que la fructosa influye en su metabolismo de grasas a través de activar su "interruptor de grasa", es crucial para lograr tener un peso y salud óptimos. De acuerdo con el Dr. Johnson, con base en sus décadas de investigación:

"Las personas que padecen obesidad consumen una mayor cantidad de alimentos debido a que tienen un 'interruptor' defectuoso y hacen una menor cantidad de ejercicio, porque tienen bajos niveles de energía.

Si puede aprender a controlar el 'interruptor' específico ubicado en las centrales de energía--mitocondrias--de cada una de sus células, tendrá la llave para combatir la obesidad".

Le recomiendo encarecidamente conseguir una copia de este libro, que ha sido descrito como el "Santo Grial" para las personas que tienen problemas de peso. En esta obra, el Dr. Johnson explica los detalles que se encuentran detrás de estas cinco verdades básicas:

  1. Consumir grandes porciones de alimento y la falta de ejercicio, no son los únicos factores causantes de subir de peso
  2. El síndrome metabólico es un padecimiento normal que los animales experimentan para almacenar la grasa
  3. Los niveles de ácido úrico se incrementan debido a alimentos específicos, y causalmente contribuye a la obesidad y resistencia a la insulina
  4. Los azúcares que contienen fructosa causan obesidad, no por su contenido calórico, sino por activar el interruptor de grasa
  5. Para abordar eficazmente la obesidad necesita desactivar su interruptor de grasa, y mejorar la función de las mitocondrias celulares

Cómo Influyen los Mecanismos de Supervivencia Biológica en Su Peso

Si bien el Dr. Johnson es un experto en temas renales, su investigación lo ha llevado a áreas en las que un típico nefrólogo nunca se adentraría. En su obra The Fat Switch, explica cómo los mecanismos de supervivencia biológicos influyen en el peso corporal, en formas increíbles.

En la primera reseña oficial del libro, publicada en The Insider--la revista del hospital de la Universidad de Colorado--Todd Neff escribe:

"El ácido úrico es mayormente conocido por causar la gota, un tipo de artritis producida por la acumulación de cristales de ácido úrico en las articulaciones. Pero cuanto más observaban--Johnson y su equipo--el efecto del ácido úrico, más estragos parecía producir.

En la investigación pendiente de publicación, Miguel Lanaspa y Johnson han señalado al ácido úrico como un agente que causa  obesidad.

El ácido úrico proviene de la descomposición de la fuente de energía celular Trifosfato de Adenosina ([ATP por sus siglas en inglés] producido por las mitocondrias), así como por la degradación del ADN y ARN, principalmente de los alimentos.

Pero, Johnson y Lanaspa descubrieron que esta descomposición no tiene por qué producir ácido úrico. Hay una bifurcación en la ruta metabólica, donde solamente uno de los caminos conducen al ácido úrico.

Este representa un camino sinuoso. Johnson y sus colegas han encontrado que el ácido úrico estresa a las mitocondrias, lo que ocasiona que las mitocondrias impulsen la síntesis de grasas, mientras queman una menor cantidad de energía.

Esto implica que la misma cantidad de alimentos acumula grasa—y disminuye los niveles de energía--en las personas, durante el proceso del ácido úrico.

'Consumir una gran cantidad de alimentos y hacer muy poco ejercicio equivale a acumular grasa', escribió Johnson. Sin embargo, nuestros estudios sugieren que la interpretación es diferente.

La obesidad no es causada por la gula y ociosidad, sino más bien, porque hemos activado el mismo programa que todos los animales utilizan para aumentar sus reservas de grasa".

¿Cómo se activa este "programa de almacenamiento de grasa" biológico? En resumen: a través de consumir fructosa.

La fructosa, independientemente de su origen (aunque en la alimentación moderna, la mayor parte proviene de alimentos procesados ​​y bebidas), es producida por la enzima fructoquinasa que se encuentra en sus células.

Esta enzima es necesaria para que su cuerpo extraiga la energía de la fructosa. Pero antes de producir ese tipo de energía, la fructoquinasa utiliza ATP—la fuente de energía que se encuentra en sus células—la cual activa el ácido úrico almacenado como grasa, a través de un proceso metabólico.

Por lo que, si bien, la alimentación y el ejercicio aún son importantes factores, consumir fructosa parece tener un impacto fundamental sobre si su cuerpo continuará acumulando grasa o no--a pesar de sus mejores esfuerzos por comer saludablemente y hacer ejercicio.

[+]Fuentes y Referencias [-]Fuentes y Referencias

  • 1 "Normal-weight Central Obesity and Cardiovascular Mortality Risk in the U.S. Population," was presented at the European Society of Cardiology Congress
  • 2 The Atlantic August 28, 2012
  • 3 Medical News Today August 27, 2012
  • 4 Nutrition Journal August 6, 2012 [Epub ahead of print]